Siempre me he considerado como una persona que ve en la tecnología y los avances de ésta, un agente de cambio, pero no uno meramente tecnológico, sino social, económico y por supuesto político, sin embargo también he sido (y en más de una ocasión) crítico del uso que se le da a esa tecnología, en particular de las redes sociales como agente político en nuestro país.
Justamente en la esfera de lo político es donde, desgraciadamente, he visto los menores avances. ¿Por qué digo esto? Lo explicaré.
Hoy por la mañana mientras iba al trabajo, venía leyendo “Campos de Batalla”, el blog de @mariocampos en el periódico El Universal. Para quienes no conocen a Mario Campos, él es el titular de la primera emisión de Antena Radio, el espacio noticioso de las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), además también es profesor universitario y los temas que maneja principalmente son de agenda en los medios.
Como les decía, venía leyendo el post de hoy, que me pareció muy acertado y en parte inspiró mi post de hoy, el tema: “El autoengaño de Andrés Manuel”, a grandes rasgos, refleja de manera objetiva el fenómeno de autoengaño que hoy en día viven los seguidores de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las redes sociales y que he visto tanto en amigos como en conocidos en mis redes sociales.





Sin duda la idea de las tablets no es nueva, sin embargo a raíz de la salida del primer iPad muchos dieron el banderazo de salida para la “fiebre de las tablets” hoy en día hay muchas opciones en el mercado sin embargo el Tablet de la marca de la manzana es el líder y durante casi año y medio se mantuvo casi como única opción en nuestro país, sin embargo hace 2 meses llegó a nuestro país uno de los tablets que más prometen y no sólo por hacer buena competencia al iPad sino porque viene con el respaldo de dos marcas que están en los primeros planos de sus respectivos mercados: Google con su SO Android y Motorola con toda su experiencia en el rubro de los dispositivos de comunicación.
Ayer les daba mis
Ese es el título de un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (
Ayer comencé con un post que tenía planeado desde hace un buen tiempo y que por su contenido es algo incendiario, el tema: la crítica a lo que es denominado como “social media” y a sus supuestos expertos los “SMEs”, pues considero que desde la misma conceptualización no hay objetivos claros ni delimitación de funciones, en ese sentido hay un puesto en particular que también ha cobrado relevancia, el del “Community Manager” (CM) y es que no sólo en México se ha vuelto el puesto de moda, hace unos días leía un artículo del periódico El País en el que justo hablaban de este tema, el auge de los CM’s en España y los altos sueldos que cobran por servicios que nadie sabe en qué consisten.
La verdad no le declaro la guerra (quizás estoy tomando malas mañas de Ciro Gómez Leyva con esto de escribir títulos incendiarios pero en fin, el punto es llamar la atención). No, no le declaro la guerra pero si quiero dejar mis puntos sobre la mesa. Se que no he escrito en mucho tiempo en el blog, pero justo la ausencia se debe a que desde hace varios meses entré a trabajar a un lugar en el que se desarrollaba “algo” de lo que hoy (y desde hace meses) he querido escribir, ese algo es: el “social media” (SM).

