La importancia del modelo del software libre como un modelo de desarrollo

Ayer mientras escuchaba el radio por la mañana, escuché una entrevista con el Senador por el PRD, Carlos Sotelo García, quién entre otras cosas es Presidente de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, en dicha entrevista, por cierto concedida a Reporte 98.5, el Senador reveló que según sus datos, en México tenemos un atraso de 10 años en cuanto a adopción de tecnologías en telecomunicaciones, particularmente en cuanto al uso del Internet de banda ancha, esto sin duda no es algo nuevo, de hecho aquí ya había hablado un poco sobre el estado que guarda la adopción de tecnología en México e incluso habíamos hablado del lamentable estado de la banda ancha en México. Sin embargo creo conveniente volver a hablar del tema pues hubo otros datos que me parecieron interesantes, sobre todo en un momento en el que desde hace varios meses se está buscando no sólo regular el acceso a las tecnologías de la información (TI) en México, sino también introducir impuestos en los mismos, cosa que tanto yo como el senador (afortunadamente), creemos que no son convenientes.

Hace ya algunos meses aquí en México surgió la propuesta de grabar con un impuesto (según recuerdo del 4%) a varios bienes denominados “de lujo”, sin duda los más sonados por las implicaciones que tenían eran los impuestos a los servicios de internet de banda ancha y telefonía celular, muchos fueron los sectores que alzaron la voz y de hecho en redes sociales como twitter o facebook comenzaron campañas en contra del impuesto a internet, tal vez algunos recuerden el hashtag #internetnecesario.

El impuesto no se derogó por completo, de hecho si se aplicó a varios bienes pero por fortuna a los servicios de internet no (aunque al parecer sigue habiendo intentos de hacerlo).

Ahora bien, quiero ponerme por un momento en los zapatos de los legisladores que en su momento incluyeron los servicios de internet de banda ancha como servicios “de lujo”:

  • Es cierto, en este país, sólo el 20% de la población tiene acceso a internet (según datos que proporcionó el senador Sotelo en la entrevista de la que les hablé antes);
  • Por otra parte en el estudio “Necesidad de Despliegue de una Nueva Banda Ancha en México”, realizado en diciembre de 2009 por Rafael del Villar, Eduardo Martínez Chombo, Everardo Quezada y Arcelia Rodríguez, miembros de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (el cual por cierto pueden descargar desde mi página de Documentos), se revela que nuestro país tiene el servicio de internet más caro del mundo, esto comparando tarifas y calidad de servicio con los países miembros de la OCDE.

Entonces si seguimos estas dos variables que menciono anteriormente, desde luego que es fácil (y lógico) pensar que los servicios de internet en nuestro país (y en general la tecnología) deberían ser catalogados como bienes de lujo, de hecho lo son si nos vemos fríos, pero creo que hasta aquí llegó el ejercicio de ponerme en los zapatos de esos legisladores, pues no es posible que tengamos esa visión del desarrollo tecnológico, ya que con iniciativas como esas lo único que hacemos en “darnos balazos en los pies” pues contribuimos a un círculo vicioso de dependencia (en este caso tecnológica) que a lo único a lo que contribuye es a que sigamos “caminando hacia atrás” y nos alejemos (aún más) de los países desarrollados.

Voy a retomar el argumento del que les hablaba al final del post sobre la Tecnología en México ya que creo define muy bien mi postura no sólo en cuanto a la adopción de las TI en nuestro país sino de la necesidad de apropiarnos de la misma, ya que esta es la única manera en la que lograremos un desarrollo para nuestro país.

Seguramente para muchos la tecnología es vista solamente como una herramienta: “nuestro teléfono sirve para hacer llamadas, nuestra computadora sirve para trabajar, divertirse, o lo que quiera que hagan con ella, nuestro automóvil para transportarnos” y así podría hablar de muchos casos, esto es porque sólo vemos la parte funcional de la tecnología, es decir la parte en la que subsana alguna necesidad que tenemos, sin embargo la tecnología no sólo está ahí para cumplir con una función, no está sólo para que hagamos una determinada tarea más rápido o de manera más eficiente, ¡no!, la tecnología tiene otra dimensión un poco más oculta pero también un poco más interesante.

La tecnología ha servido para el desarrollo humano, esto fue entendido a la perfección por los países que estuvieron presentes en la Revolución Industrial del siglo XIX y más tardíamente por algunos países asiáticos en la segunda mitad del siglo XX, pero ¿qué ha pasado con nosotros?, los países “semi industrializados”; “en vías de desarrollo”; “del tercer mundo” o la etiqueta que quieran poner; nosotros acarreamos una historia de dependencia tecnológica, hemos dependido de los grandes países industrializados y la fórmula es más o menos la siguiente:

Los países industrializados vienen, toman materias primas, las transforman y nos venden los productos derivados a precios de “oro y diamantes”, nosotros como buenos dependientes, lo tomamos sin cuestionar absolutamente nada, lo consumimos y, no contentos con eso, pedimos más.

Esta historia tal vez les suene repetida y así es, desgraciadamente la hemos escuchado una y otra vez desde hace ya varios siglos y aún así, no aprendemos, no entendemos que mientras no generemos nuestra propia tecnología nunca podremos avanzar.

Aquí más de uno preguntará ¿y cómo demonios logramos desarrollar nuestra ciencia y tecnología?

Hace siglos cuando comenzó esta historia de dependencia ciertamente era más difícil cortar los lazos de nuestras metrópolis, este año en México “celebramos” 200 años de nuestra Independencia (además claro de los 100 años de nuestra Revolución) y la pregunta sería, ¿de verdad somos independientes?, seguramente más de uno dirá que no, y es que tal vez somos independientes por puro nombre pero en los hechos hoy en día somos más dependientes que antes, sin embargo ¿algún modelo debe existir para subsanar esto?, pues la buena noticia es que existe, la mala es que cada vez es más difícil aplicarlo.

Yo hace unos días justo decía que si bien no soy ningún experto en nada, si puedo aportar cosas para mí país en lo que siento que estoy más informado, en lo que desarrollo (mal que bien) en este blog, es decir yo no vengo aquí a hablarles de pobreza, educación o cualquier otro tema, pues no tengo los elementos, sin embargo yo de lo que puedo hablarles es de tecnología y de un modelo de apropiación de la misma, no se trata sólo de “usar” la tecnología, la clave está en un modelo de desarrollo basado en la apropiación de la tecnología, es decir en como usamos, pero también en cómo aprendemos de esa tecnología para replicarla y posteriormente (en el máximo nivel de apropiación) en cómo la mejoramos.

Estas últimas palabras a más de uno tal vez le suenen conocidas, no se asusten, así es, este mismo modelo es el aplicado por el software libre a través de sus 4 libertades, la libertad 0 (ejecutar); la libertad 1 (estudiar el código); la libertad 2 (copiar y distribuir) y; la libertad 3 (modificar, mejorar y distribuir), como ven el modelo de creación del software libre ha demostrado su efectividad como un modelo generador de desarrollo, sobre todo en una de las áreas en las que más dependencia hay a nivel mundial, como lo es la industria del desarrollo de software.

Si aplicamos este modelo a distintas áreas podremos ver que también funciona, no por nada se ha extendido a la literatura, la música, la fotografía y en general para la cultura, por eso mi labor en este blog siempre ha sido la de difundir este modelo pues no sólo creo que puede funcionar, lo he visto en marcha, hoy nuestro país se encuentra en una encrucijada, vivimos en una crisis económica de dimensiones globales, como nunca se están viendo niveles de desempleo, la falta de oportunidades es evidente y como les dije antes, la tecnología es una forma de salir de esta encrucijada, hay que desarrollar ciencia y tecnología propias, hay que desarrollar conocimiento propio, el modelo del software libre ahí está, no es nuevo, ha probado su valía y en muchos sentidos veo que es el futuro.

Lo que me preocupa es la falta de visión de nuestros gobernantes, nos estamos negando esta oportunidad, ahí está Brasil aplicando este modelo y miren en dónde se encuentra hoy en día, si bien no está en el edén, están en camino para estarlo, mientras nosotros en México estamos viendo como otros países avanzan, por eso cuando veo que algunos de nuestros legisladores regulan en contra de la apropiación de la tecnología (con impuestos, con acuerdos internaciones o de otras formas) lo único que veo es que no entienden cómo funciona el modelo, nos estamos negando la oportunidad de desarrollo, espero que esto los lleve a algún punto de reflexión, la tecnología no está determinada solo por su uso, tiene más dimensiones y hay que explotarlas todas, si comenzamos por ahí, estoy seguro que próximamente en otras ramas como educación, cultura, pobreza, etc también avanzaremos, sé que voy a sonar extremadamente institucional, pero “falta mucho por hacer”, si no hacemos aunque sea algo, el camino se volverá cada vez más pedregoso y las oportunidades para el desarrollo serán cada vez más escasas.

Saludos.

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