Rumbo a mi trabajo siempre paso por una conocida zona del sur de la ciudad en donde hay varias librerías, pues bien, por un encargo que me hicieron pasé a visitarlas, mientras buscaba el libro del encargo pasé sin querer por la zona de libros de computación y tecnología y me sorprendió que en uno de los anaqueles principales estuviera un gran libro con el logo de Ubuntu y un título más o menos del estilo “La guía definitiva de Ubuntu”, como ustedes seguramente pensaran, me dirigí a ver de qué se trataba.
Lo hojeé y era un manual más de Ubuntu nada sorprendente, sin embargo ya que estaba en esa zona decidí buscar más títulos, me gustó ver que había muchos títulos orientados no solo a Ubuntu sino a la administración de los SO’s GNU/Linux en general, había desde los “Manuales básicos” pasando por las “Biblias de tal o cual distro” hasta los clásicos “Manual avanzado de administración en Linux” y cosas por el estilo.
Después de un rato y después de haberme infartado por los precios de todos esos libros (el más barato andaba en $800 y traía un disco de Ubuntu 7.04 imaginen los otros libros más actuales en que precio andaban), se me prendió el foco y sólo por curiosidad, decidí revisar las licencias de uso de los libros.
Cual sería mi sorpresa que no solo ninguno tuviera una licencia tipo copyleft, sino que además los términos de uso de esos libros en particular traían advertencias que al menos yo no había visto tan explícitas en ningún otro libro.
Y es que esto es un gran problema para el software libre y es algo de lo que habla Richard Stallman en el capítulo 9 de su libro “Software Libre para una Sociedad Libre” (el cual por cierto pueden descargar libre y gratuitamente desde mi página de Documentos) y es que si bien el software libre ha tenido gran avance en cuanto a la facilidad de uso y en cuanto a la interacción con el usuario, siempre todo programa sea el tipo que sea, necesitara documentación sin embargo en el caso del software libre, lo más coherente es que su documentación también fuera libre.
Ahora bien, no me chupo el dedo para saber que en muchos de esos casos los que ponen las licencias restrictivas de uso no son
los autores (quienes en teoría están comprometidos con el software libre) sino que son las editoriales, sin embargo como les decía, en esos manuales sobre software libre llegué a leer algunas de las licencias más prohibitivas y amenazantes que he leído, recuerdo una muy bien en la que decían que si se copiaba por cualquier medio, mecánico o electrónico, se tomarían acciones legales las cuales incurrirían en penas severas o en cárcel.
Cuando leí eso dije wow cuanta amenaza, generalmente las licencias de un libro sólo se limitan a decir que está prohibida la copia o distribución de ese libro y su contenido, pero nunca me había encontrado con uno que me amenazara tan explícitamente (a pesar de que todos lo hacen de manera más o menos implícita)
Como ven el asunto aquí tiene varios puntos, por un lado entiendo que las editoriales aún no estén del todo familiarizadas con las licencias copyleft (en muchos casos es más el desconocimiento de las editoriales que un verdadero temor provocado por la liberalización de sus contenidos), sin embargo me pongo a pensar en los autores, quienes en teoría sí tienen los conocimientos sobre el software libre pero sobre todo que se supone que entienden los valores éticos y filosóficos del movimiento y ahí si no puedo entender cómo permiten que a sus libros se les pongan licencias de este tipo, sobre todo cuando hoy en día ya existe editoriales como Traficantes de Sueños que apoyan no sólo al movimiento del software libre sino a la creación de una industria cultural completamente libre.
Sé que vendrá el clásico comentario de “pues qué quieres, de algo tendrán que comer esos autores” a todas esas personas les recuerdo que el movimiento del software libre lucha por la libertad no por la gratuidad de las cosas, en ese sentido tanto el software como en este caso la documentación que se crea puede generar ingresos para los autores, es decir se puede lucrar con el software libre, de hecho está permitido.
También a esas personas que no entiendan muy bien el cómo funciona la libertad y el negocio al mismo tiempo les recomiendo que lean (de preferencia el libro completo) los capítulos del colectivo “Wu Ming” contenidos en el libro “5 ensayos en contra del copyright” (el cual también pueden descargar libre y gratuitamente desde mi página de Documentos).
Para quienes no lo sepan, Wu Ming es un colectivo italiano cuyo nombre significa (dependiendo de la pronunciación) “5 nombres” o “sin nombre”, este colectivo cree firmemente en las licencias de tipo copyleft y todos sus escritos incluyendo libros completos pueden ser descargados libre y gratuitamente desde su página, sin embargo el colectivo también edita sus libros y lo hace con licencias copyleft, por lo que cualquier persona puede distribuirlos y copiarlos a su antojo, ahora bien, habrá quien piense que nadie compra sus libros y que todo el mundo prefiere descargarlos o fotocopiarlos, pues bien, ellos ya van por la vigésima edición impresa de su novela más famosa “Q“, desconosco el número exacto de copias vendidas pero no cualquier libro hoy llega a la vigésima edición sin vender bastantes ejemplares.
El modelo de negocio que ellos han encontrado utilizando licencias libres les ha sido benéfico y demuestra que el discurso en contra de la piratería y en contra de la compartición libre no siempre es del todo cierto.
En fin regresando al tema, no puedo entender cómo esos autores que dicen defender al software libre (por eso hacen esos manuales no creen) puedan editar libros bajo un esquema tan contrario a lo que supuestamente defienden, como les decía al principio, Richard Stallman ya ha hablado de esto y habla de ello como un gran problema para el software libre pues mientras la documentación que se haga sobre el software libre no sea coherente con los valores del mismo, de poco servirá enseñar a la gente a usar software libre, pues simplemente lo verán como un tipo más de software y no como una alternativa de producción, distribución y mejora del conocimiento.
En fin, esta es mi opinión, me encantaría escuchar la suya, que como siempre, me ayuda mucho en el desarrollo de estos temas.
Saludos.

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