Siempre me he considerado como una persona que ve en la tecnología y los avances de ésta, un agente de cambio, pero no uno meramente tecnológico, sino social, económico y por supuesto político, sin embargo también he sido (y en más de una ocasión) crítico del uso que se le da a esa tecnología, en particular de las redes sociales como agente político en nuestro país.
Justamente en la esfera de lo político es donde, desgraciadamente, he visto los menores avances. ¿Por qué digo esto? Lo explicaré.
Hoy por la mañana mientras iba al trabajo, venía leyendo “Campos de Batalla”, el blog de @mariocampos en el periódico El Universal. Para quienes no conocen a Mario Campos, él es el titular de la primera emisión de Antena Radio, el espacio noticioso de las estaciones del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), además también es profesor universitario y los temas que maneja principalmente son de agenda en los medios.
Como les decía, venía leyendo el post de hoy, que me pareció muy acertado y en parte inspiró mi post de hoy, el tema: “El autoengaño de Andrés Manuel”, a grandes rasgos, refleja de manera objetiva el fenómeno de autoengaño que hoy en día viven los seguidores de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las redes sociales y que he visto tanto en amigos como en conocidos en mis redes sociales.













